Los molinos flotantes de Japón

A unos 20 km mar adentro desde Fukushima, se puede ver una turbina flotante que enarbola la ambiciosa apuesta de Japón por la energía renovable. Será puesta en funcionamiento en noviembre de 2013 y tendrá una potencia de 2 MW (energía suficiente para unas 1700 casas). Esto es solo el principio, pues 140 turbinas serán instaladas para 2020 y el resultado energético será equivalente al de un reactor nuclear.

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Japón es uno de los países con mayor área marítima, compuesto por 6852 islas y una amplia zona de exclusividad económica lo transforman en un país con enorme potencial para la generación de energía en alta mar. Por ello están apostando fuerte para coger la delantera que actualmente tienen Europa, China y Estados Unidos.

Pagarán unos 226 millones de dolares por las 3 primeras turbinas en el área de Fukushima y el proyecto energético continuará de la mano de grandes empresas japonesas como Hitachi, Mitsubishi Heavy Industries, Shimizu y Marubeni.

Es la gran esperanza para los japoneses. Se necesita un gran esfuerzo por parte de todos para que sea un proyecto 100% japones. Dice Hideo Imamura (Shimizu).

¿Qué hace este proyecto distinto de los demás? Pues que toda la tecnología necesaria para la generación y conversión (turbinas, transformadores…) flotarán en plataformas gigantes que estarán ancladas al lecho oceánico. Esto permite situar las turbinas en zonas donde debido a la profundidad no sería rentable fijarlas.

El aprovechamiento del viento en alta mar podría generar hasta 1570 GW de electricidad, lo que es lo mismo, casi 8 veces la energía que genera actualmente en todo el país. Las simulaciones y modelos computerizados también indican que a nivel global, se podría extraer la energía suficiente por este método como para suplir la demanda de toda la población mundial en 2030.

Estamos escribiendo una nueva pagina en la historia de la energía eólica en alta mar. Dice Takeshi Ishihara (ingeniero civil de la Universidad de Tokyo).

Otros expertos indican que estos datos no son clarividentes ya que se deben tener en cuenta otros factores como el impacto en las corrientes oceánicas o en las zonas de pesca. Aplicando estas restricciones la generación podría cubrir una tercera parte de la electricidad necesaria.

Japón está obligado a cambiar su estrategia energética ya que actualmente tiene sus 50 reactores nucleares parados (productores de una tercera parte de la electricidad), esperando por las inspecciones necesarias para garantizar que no habrá otro Fukushima. Consecuentemente la independencia energética ha sufrido un duro golpe, pues necesitan importar grandes cantidades de petróleo y gas. Así pues, uno de los países punteros en lo que a tecnología respecta se ve segundón en lo concerniente a las energías renovables (por ejemplo, si excluimos la hidroeléctrica, menos de un 3% de la electricidad la extraen de fuentes renovables en 2011).

Es reseñable que durante el ultimo año, se han instalado unos 3.6 GW de potencia (lo que equivale a casi 4 centrales nucleares) de fuentes renovable, principalmente solar.

Noruega y Portugal también están experimentando con turbinas flotantes de menor tamaño, pero el proyecto japonés es sin duda el mayor y el primero que comercializará la tecnología.

Floating Wind Turbine

El impacto en el área de pesca debido a las continuas filtraciones que están sucediendo en Fukushima tiene a los pescadores en vilo. Además, sus esperanzas de recuperar sus zonas de trabajo se marchitan con la inclusión de las más de 100 turbinas en la zona. Por lo tanto, la implementación de esta tecnología a gran escala supondrá un reto al análisis del impacto ambiental y económico. Se perderán zonas de pesca, lo cual genera ingresos fundamentales en el PIB japonés, se afectarán corrientes marinas y habrá impactos también en el lecho marino, dependiendo del tipo de anclaje que se utilice. Al tratarse de una forma de energía primeriza, los costes son muy elevados (alrededor de 20.000 dolares el kW instalado) y además todavía no se tiene la certeza de la durabilidad de este tipo de turbinas. Están diseñadas para funcionar al menos durante 20 años y para soportar los grandes tifones de la potencia que han tenido durante la última mitad de siglo.

A pesar de los impactos negativos, el proyecto tiene multitud de ventajas. Entre los impactos ambientales positivos estarían la sustitución de la energía nuclear como productora de electricidad, reducir la huella de carbono e incluso, reducir la sobrepesca y la pesca de arrastre en amplias áreas. Este último no es un impacto desdeñable, ya que el propio ‘huerto’ eólico puede servir a la vez como refugio para la biodiversidad. Además, también hay impactos económicos positivos ya que la construcción de estas turbinas necesitan de la industria naval, acero, maquinaria pesada, electrónica y nuevos materiales y polímeros. Una gran parte de la industria de japón puede revivir gracias a al proyecto.

Fuentes:

http://www.nytimes.com/2013/10/25/business/international/to-expand-offshore-power-japan-builds-floating-windmills.html?_r=0

http://www.windpowermonthly.com/article/1211675/floating-turbines—japan-enters-stage

http://es.wikipedia.org/wiki/Jap%C3%B3n

http://www.mechanicalengineeringblog.com/1888-floating-wind-turbines-the-wave-of-the-future-promises-clean-power/

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3 comentarios en “Los molinos flotantes de Japón

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